Copiar y Pegar Prompts va a Dañar Tu Reputación Profesional - Fabián Herrera
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Copiar y Pegar Prompts va a Dañar Tu Reputación Profesional

Son las once de la noche y todavía estás con la notebook abierta. Mañana a las nueve tenés que mandarle a un cliente la devolución de un informe que venís posponiendo toda la semana. No es que no sepas qué decir — lo sabés perfecto, lo pensaste en la ducha, en el auto, entre reunión y reunión — el problema es que no te queda energía para sentarte a redactarlo con la cabeza fría que se merece.

Entonces te acordás de ese prompt que guardaste hace un mes, de un carrusel de Instagram que prometía «el prompt que todo consultor necesita». Lo pegás. Le sumás dos datos del cliente. Apretás enter. Y ahí aparece, en diez segundos, un texto prolijo, bien puntuado, con sus viñetas y su cierre optimista. Por un segundo sentís alivio. Lo copiás, lo pegás en el mail, le das a enviar y cerrás la notebook con la sensación del deber cumplido.

El problema aparece al otro día, cuando el cliente te contesta con una sola línea: «Gracias, lo reviso». Nada más. Ningún comentario, ninguna pregunta, ningún «buenísimo esto que encontraste». Vos seguís con tu día, pero esa frase te queda dando vueltas. Porque en el fondo sabés que no es indiferencia del cliente. Es que el texto no tenía nada que enganchar.

Releyendo tu propio informe con la cabeza descansada, te das cuenta de algo incómodo: ese texto no suena a vos. Dice cosas correctas, prolijas, bien puestas — pero ninguna que solo vos podrías haber dicho sobre ese cliente en particular, con esa historia en particular. Es un informe que le podría haber servido a cualquier colega tuyo, para cualquier otro cliente en cualquier otro rubro.

Por qué pasó esto

Y no fue mala suerte. Ese prompt que guardaste está armado para funcionar más o menos bien con cualquiera que lo use — no conoce a tu cliente, no conoce tu método, no conoce las diez conversaciones previas que tuviste con él y que son, en el fondo, lo que sostiene tu criterio. Le pediste a la inteligencia artificial que resolviera en un segundo lo que a vos te llevó años construir, y sin dirección de tu parte, lo único que te puede devolver es el promedio de lo que hay dando vueltas por internet. Ese promedio nunca iba a sonar a vos, porque no está hecho a partir de vos.

Y el costo de esto no se ve al toque. El texto estaba bien escrito, sin errores, con buena estructura — el problema es más silencioso y más caro que un error de tipeo. Cada vez que le entregás a un cliente algo que no lleva tu huella, le estás enseñando sin querer que tu valor es reemplazable, que lo que vos hacés lo puede hacer una máquina en diez segundos. Y un cliente que empieza a sospechar eso, tarde o temprano se pregunta por qué te sigue pagando lo que te paga.

Dirigir en lugar de tercerizar

La salida no es dejar de usar la IA — sería absurdo, hoy es una herramienta demasiado poderosa para descartarla. La salida es cambiar el rol que le das. Pensalo así: si mañana contratás a alguien de veintitrés años, con muy buena redacción pero sin ningún kilómetro recorrido con tus clientes, ¿le pedirías que escriba la devolución de ese informe dándole solo el nombre del cliente? No. Le contarías el contexto, el historial, los puntos sensibles de esa relación, el tono que usás vos, y las cosas que jamás dirías aunque queden bien.

Con la inteligencia artificial el trabajo es exactamente ese. En el Método HIDE lo llamamos poner lo Humano primero: vos seguís siendo quien decide qué se dice y cómo, la IA es quien te ayuda a ejecutarlo más rápido, nunca quien piensa en tu lugar.

La próxima vez que estés por copiar un prompt de internet, antes de pegarlo preguntate cuánto de lo que sabés sobre ese cliente le diste, y cuánto le estás dejando adivinar.

A veces esa brecha es chica y se corrige sola. Otras veces es más profunda de lo que parece, y ni siquiera es fácil verla desde adentro.

instrucción IA

Si querés saber en qué punto exacto estás vos —qué parte de tu criterio ya está bien traducida a tus herramientas y cuál todavía no— podés hacer el Diagnóstico HIDE, gratuito, y en unos minutos vas a tener un panorama claro de dónde parás hoy.

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