El Plan Mínimo Viable para Ordenar tu Marketing en 30 días - Fabián Herrera
plan de marketing 30 días

El Plan Mínimo Viable para Ordenar tu Marketing en 30 días

Si hoy sentís que tu marketing te exige más energía de la que devuelve, no es una sensación aislada. Le pasa a muchos emprendedores y dueños de negocios que hacen bien su trabajo, pero viven el marketing como una tarea permanente, desordenada y, en algunos momentos, frustrante.

Publican, prueban ideas, incorporan herramientas nuevas, ajustan campañas. Sin embargo, el resultado no siempre compensa el esfuerzo. No porque falte capacidad, sino porque falta estructura.

Cuando el marketing no tiene estructura, el esfuerzo se multiplica, pero el impacto no.

Este artículo no es una promesa de crecimiento acelerado ni una receta mágica. Es algo más simple y, al mismo tiempo, más valioso: un plan mínimo viable de 30 días para ordenar tu marketing, recuperar claridad y volver a tomar decisiones con criterio, sin quemarte en el intento.

Ordenar no es frenar: es preparar el terreno para avanzar mejor.

El problema de fondo: mucho movimiento, poco sentido

Uno de los errores más comunes es confundir actividad con avance. Hoy el entorno digital empuja a hacer cada vez más: más contenido, más canales, más automatización, más inteligencia artificial. El problema no es hacer, sino hacer sin un orden claro.

Cuando el marketing se construye desde la urgencia, todo se vuelve reactivo. Se publica porque “hay que estar”, se invierte porque “todos lo hacen”, se cambian estrategias antes de entender si la anterior funcionó o no.

Más acciones no compensan una mala dirección.

Antes de pensar en crecer, escalar o automatizar, hay una pregunta que conviene responder con honestidad: ¿mi marketing hoy me aporta claridad o me genera más ruido?

Si genera ruido, no necesita más volumen, necesita foco.

Semana 1: ordenar la mirada antes de hacer cambios

La primera semana no es para ejecutar. Es para observar. Para salir un poco del día a día y mirar el marketing como un sistema completo, no como acciones sueltas.

En esta etapa el foco está en entender qué está pasando realmente, sin maquillaje ni excusas. Revisar qué canales usás hoy, qué tipo de acciones venís sosteniendo y, sobre todo, cuáles te dieron algún resultado concreto y cuáles solo consumen tiempo y energía.

Lo que no se revisa, se repite. Aunque no funcione.

No se trata de hacer una auditoría técnica, sino una lectura estratégica. Detectar incoherencias, superposiciones y esfuerzos mal distribuidos. Muchas veces, solo con este ejercicio ya aparece alivio: entendés por qué estás cansado y dónde se está perdiendo foco.

En este punto, un diagnóstico digital bien planteado puede acelerar mucho el proceso, porque aporta una mirada externa y ordenada que suele confirmar intuiciones y descartar falsas prioridades.

Ver claro ahorra más tiempo que cualquier herramienta.

Semana 2: claridad de mensaje, el verdadero cuello de botella

Con el panorama más claro, suele aparecer un problema menos visible pero igual de determinante: el mensaje. Muchos negocios trabajan bien, pero comunican de forma confusa. Dicen muchas cosas, en muchos lugares, pero sin una idea central que ordene todo.

Cuando el mensaje no está claro, el marketing se vuelve caro. No importa cuántos contenidos publiques o cuánto inviertas, si la propuesta no se entiende, el esfuerzo se diluye.

Si no se entiende rápido, no se elige.

Esta semana es para bajar a tierra una definición concreta: a quién ayudás, qué problema resolvés y por qué alguien debería prestarte atención. No desde la exageración ni desde promesas infladas, sino desde una propuesta honesta, entendible y coherente con tu negocio real.

Procesos como Impulso Estratégico 60D trabajan fuerte esta etapa porque alinean mensaje, modelo de negocio y objetivos reales, evitando esa sensación de estar comunicando una cosa y vendiendo otra.

Mensaje claro, decisiones simples.

Semana 3: contenido con criterio, no por obligación

Una vez que el mensaje está más ordenado, el contenido deja de ser una carga y empieza a tener sentido. El problema no suele ser la falta de ideas, sino la falta de una lógica clara que las sostenga.

No necesitás estar en todas las redes ni publicar todos los días. Necesitás elegir un canal principal, definir un ritmo realista y crear contenido que acompañe tu estrategia, no que la complique.

El mejor contenido es el que podés sostener en el tiempo.

Una estructura mínima viable suele ser más que suficiente: dos o tres publicaciones por semana, con un enfoque claro en educar, posicionar y generar confianza. Sin buscar impresionar, sino aportar valor y coherencia.

La inteligencia artificial puede ser una gran aliada en esta etapa, siempre que esté al servicio de una estrategia clara. Cuando se usa con criterio, ayuda a ahorrar tiempo y ordenar ideas. Cuando se usa sin foco, suma ruido.

Marcos como el Método HIDE funcionan bien justamente porque priorizan lo humano, miden impacto y promueven un desarrollo gradual, evitando el entusiasmo desmedido que termina en abandono.

La tecnología acelera lo que ya está ordenado.

Semana 4: ajustar, simplificar y tomar decisiones

La última semana no es para sumar acciones, sino para revisar lo hecho y decidir con más información. Mirar qué funcionó mejor, qué generó buenas conversaciones y qué acciones te resultaron más livianas de sostener.

Muchas veces, el verdadero crecimiento no viene de agregar cosas nuevas, sino de eliminar lo que no aporta. Simplificar no es retroceder, es ganar foco.

Quitar peso también es avanzar.

Este cierre de ciclo permite terminar el mes con un marketing más ordenado, menos reactivo y mucho más alineado con tu realidad.

Lo que realmente te deja este plan

Este plan de 30 días no promete resultados espectaculares inmediatos. Promete algo más sólido: claridad, control y criterio. Tres elementos que, cuando están presentes, hacen que cualquier estrategia funcione mejor.

Cuando el marketing deja de ser caótico, las decisiones pesan menos, el negocio respira mejor y el crecimiento se vuelve sostenible.

El orden no vende humo. Vende continuidad.

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Para cerrar

Ordenar tu marketing no es frenar. Es prepararte para avanzar con sentido. Hacer menos, pero mejor. Pensar antes de ejecutar. Construir una base firme antes de escalar.

Menos ruido. Más intención. Mejores decisiones.


Lo importante es empezar por el orden. Todo lo demás viene después.

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